Jugar a rol es una actividad lúdica que practican
periódicamente más de cien mil jóvenes en nuestro
país y más de veinte millones en todo el mundo. Aunque
cada vez es más común ver a adultos jugando a rol, la
franja de edad habitual de los jugadores es la comprendida entre los
quince y los veinticinco años de edad.
En un juego de rol, todos los jugadores excepto uno
asumen el papel (rol) de un aventurero. Estos personajes tiene una
serie de características y habilidades (son más o menos
fuertes, diestros, o inteligentes y saben hacer determinadas cosas,
en función del juego). El jugador restante es el árbitro
de la partida, es el único que debe saber las reglas del juego
(los demás jugadores pueden conocerlas, pero no es necesario)
así como los entresijos de la aventura que se va a desarrollar.
Para empezar a jugar, los jugadores se sientan alrededor
de una mesa, como en cualquier otro juego de sociedad. El árbitro
de la partida introduce la situación explicando dónde
se encuentran los jugadores en el mundo de juego elegido y a partir
de ahí, se inicia un diálogo entre los jugadores y el
árbitro para ir conduciendo la acción. Cuando los jugadores
pretenden que sus personajes emprendan acciones sencillas, como moverse,
comer o hablar, simplemente así lo dicen y se supone que su
personaje lo ha hecho. Si tratan de hacer algo de resultado incierto,
como saltar un foso, trepar un muro o luchar a espada con un enemigo,
el árbitro establece la dificultad de la acción y el
jugador debe obtener una puntuación determinada en una tirada
de dado o dados, según las reglas del juego.
Así, por ejemplo, una partida ambientada en un
mundo medieval fantástico podría empezar así: Arbitro - "Os encontráis desayunando
en la pequeña posada que hay a las afueras del pueblo, descansando
después de varios días de camino y de repente se abre
la puerta y aparece un anciano con una flecha clavada en el hombro
que se desploma tras andar un par de pasos". Juan (hechicero) - "Me acerco a él
y trato de atenderle". María (guerrera) - "Voy hacia
la puerta y miro a ver si hay alguien fuera". Arbitro - Juan, observas que el hombre está
herido y sobretodo muy cansado, pero parece que no es grave. María,
no distingues nada fuera, aunque hay mucha niebla para estar segura
de que no hay nadie. Jorge (curandero) - "Trato de curar
al hombre con mi pócima de vitalidad". Arbitro - "El hombre bebe unos tragos,
tose y abre los ojos diciendo 'Mi hija, los
orcos se han llevado a mi hija. Teneis que rescatarla, por favor'". Jorge (curandero) - "Por
supuesto que iremos, no se preocupe". María (guerrera) - "¿Cuanto
nos pagará si se la traemos sana y salva?" Juan (hechicero) - "María,
no seas así, ¿no ves que esta gente nos necesita? Lo
haremos gratis"
Arbitro - "En fin, ¿qué haceis ahora?
La partida seguiría a partir de aquí con
las aventuras de los tres personajes de los jugadores en busca de
la hija del hombre herido. El argumento podría complicarse
todo lo que el árbitro y los jugadores quisieran.
Los primeros juegos de rol se desarrollaban en una temática
medieval fantástica, pero hoy en día podemos encontrar
juegos de rol de cualquier temática; terror, investigación
detectivesca, ciencia-ficción, humor, oeste americano, capa
y espada, etc.
Los juegos de rol aparecieron hace poco más de
veinticinco años y desde entonces han sido usados, por los
educadores, en proyectos de integración y socialización
de jóvenes marginales, o en programas a favor de la tolerancia
y contra el racismo. Este uso se debe a que los juegos de rol promueven
la cooperación frente a la competitividad y la asunción
de papeles (roles) diferentes de los usuales. Además, es un
hecho reconocido que los juegos de rol fomentan el hábito de
la lectura y la socialización de los jóvenes, ya que
frente a otras formas de ocio (videojuegos, internet, etc.) deben
realizarse en grupo.