GUÍAS DE ESTRATEGIA - LOS ESBIRROS Y LOS NAZGÛL
Como la Sombra, tienes tres poderosos Esbirros y ocho Nazgûl que puedes poner en juego. Todos los Esbirros traen con ellos un dado de Acción adicional, así como algunas capacidades especiales muy útiles, y los Nazgûl son necesarios para proporcionar Liderazgo a las tropas de la Sombra y para cazar a la Comunidad. En este artículo trataré de describir los mejores usos y cómo utilizar sus capacidades al máximo.
Primero echemos un vistazo a los Nazgûl y a los tres servidores de Sauron y examinemos sus capacidades:
Saruman, el Mago Corrupto, puede entrar en juego una vez que la nación de Isengard esté en Guerra. Incluso aunque no puede abandonar la región de Orthanc, sus capacidades son extremadamente poderosas y literalmente esenciales si planeas tomar la tierra de Rohan por la fuerza de las armas. Cuando está en juego, cada unidad de élite de Isengard se considerará un líder, además de una unidad de ejército; esto significa que puedes mover ejércitos con el dado de Personaje y que dispondrás de varias segundas tiradas en Combate sin la presencia de ningún Nazgûl.
Su otra capacidad es aún más poderosa: con Saruman en juego puedes, o bien enrolar una unidad Regular de Isengard en cada enclave libre de Isengard (a menudo esto significa tres unidades regulares; una en las Tierras Brunas Septentrionales, otra en las Tierras Brunas Meridionales y una en Orthanc) o bien puedes mejorar (reemplazar) dos unidades Regulares por unidades de Élite en Orthanc.
El Rey Brujo, el Capitán Negro, es tu Esbirro más poderoso. Tiene Liderazgo 2, puede volar todo lo lejos que desees cuando mueves a tus Esbirros y a los Nazgûl, y cada vez que juegas una carta de Combate durante el primer asalto de combate robas gratis una nueva carta de Suceso. Esta última capacidad, utilizada adecuadamente, te puede proporcionar buenas oportunidades de conseguir las cuatro cartas de Suceso de Personajes que te permiten poner en juego las fichas especiales de la Sombra. El Rey Brujo tiene una desventaja, que consiste en que todas las naciones de los Pueblos Libres se vuelven Activas, algo que a veces te hace pensártelo dos veces antes de ponerlo en juego.

Lo más importante que debes recordar acerca de la Boca de Sauron es precisamente esa, recordarlo. Sólo puedes enrolarlo cuando la Compañía haya alcanzado Mordor o todas las naciones de los Pueblos Libres estén “en Guerra”. He visto muchas veces a jugadores de la Sombra olvidarse de enrolarlo porque estaban demasiado concentrados en Frodo y la parte final de su viaje por Mordor. Una vez enrolado, la Boca de Sauron es un líder formidable y su capacidad para cambiar un dado de Enrolamiento por un dado de Ejército es extremadamente útil al final del juego, cuando se necesitan todas las oportunidades de robar esos puntos de victoria tan necesarios.

Los Nazgûl son tus líderes y los principales cazadores de la Comunidad, y su mayor capacidad es su movimiento ilimitado, lo que te permite poder ubicarlos en cualquier asedio o campo de batalla, o sembrar el camino delante de la Comunidad para asegurarte al menos una segunda tirada de Caza. También son necesarios para que muchos efectos de Combate de la Sombra sean efectivos.

¿Cuándo deberían ser puestos en juego los Esbirros para aprovecharlos lo máximo posible? La respuesta a esta pregunta es compleja, ya que depende de la estrategia general que intentas utilizar.

Si optas por el ataque militar intensivo, necesitarás todos los dados de Acción que puedas conseguir. Si este es tu plan, te sugiero que muevas a Isengard a la guerra y enroles a Saruman en el primer turno de juego si es posible, ya que deseas invadir Rohan y tomar el Abismo de Helm (y Edoras si es posible) antes de que Gandalf el Blanco logre alzar a los Ents y obligarte a guarnecerte en Isengard para evitar perder a Saruman ante la ira de los Ucornos y los Ents.

El segundo paso sería que la nación de Sauron entrase en guerra y poner en juego al Rey Brujo; esto activará todas las naciones de los Pueblos Libres, pero cuando ejecutes tu ataque militar intensivo, tienes que golpear tan rápido que el jugador de los Pueblos Libres probablemente no sea capaz de conseguir que cualquier nación esté en Guerra antes de que ataques los Bastiones y Ciudades que se encuentran en tu punto de mira. Cuando ejecutes la ofensiva, la tarea principal del Rey Brujo debería ser dirigir los ejércitos, junto con los demás Nazgûl, para que tengas siempre cinco segundas tiradas en los asedios, y tan pronto como uno caiga deberían volar hacia el siguiente. Cuando la Boca de Sauron pueda ser enrolada, intenta ponerlo en un Bastión desde donde pueda alcanzar una Región donde puedas hacer buen uso de su capacidad de Liderazgo; sin embargo, su mayor función es proporcionar un dado de Acción adicional y su capacidad de usar un dado de Enrolamiento como si fuese un dado de Ejército.

La mayor desventaja al poner en juego a los Esbirros es que también permitas que el jugador de los Pueblos Libres ponga en juego a Gandalf el Blanco. Esto nos lleva a la táctica completamente opuesta a lo anteriormente descrito: la “Estrategia de los últimos Esbirros”.
Esta estrategia consiste completamente en ralentizar a la Comunidad y utilizar tus dados de Acción restantes para dirigir tus ejércitos y asediar a la vez varios Bastiones de los Pueblos Libres, y de esta forma evitar que enrolen unidades allí. De esta manera, cuando hayas obligado a la Compañía a moverse lentamente, colocando varios dados en la casilla de Caza, pones en juego a Saruman y al Rey Brujo para obtener dados de Acción adicionales. Esto te permitirá atacar los Bastiones así como continuar obstaculizando el movimiento de la Compañía. Los Nazgûl han sido utilizados como cazadores de la Compañía hasta que los Esbirros han entrado en juego, y ahora los utilizas en los asedios por su Liderazgo.

En el mejor de los casos, el jugador de los Pueblos Libres sacrifica a Gandalf el Gris pronto y es incapaz de traerlo de vuelta a la partida hasta que tú enroles a tus Esbirros, que afortunadamente será demasiado tarde para los Pueblos Libres. Cuando planees tus objetivos te recomiendo encarecidamente que ataques Minas Tirith y el resto de los enclaves de Gondor (para evitar que Trancos sea coronado como Aragorn, heredero de Isildur) así como a Lorien (para evitar que la Compañía se cure allí, ya que al haberte concentrado en la Caza desde el principio, Frodo tendrá ya algunos puntos de Corrupción).

Ambas estrategias puedes ser contrarrestadas por el jugador de los Pueblos Libres; de lo contrario no habría diversión, ¿verdad? Si se enfrenta a un ataque masivo de la Sombra, el jugador de los Pueblos Libres podría enviar a toda prisa a la Compañía hacia Mordor, en un esfuerzo para llegar allí cuanto antes, ya que no habría demasiados dados en la casilla de Caza, o bien obligarte a utilizar menos dados en la campaña militar y más dados en la Caza del Anillo. Tu intento de mantener a Gandalf el Blanco fuera del juego mediante la “Estrategia de los últimos Esbirros” puede ser contrarrestada por el jugador de los Pueblos Libres enviando algunos Compañeros para Activar pronto algunas naciones de los Pueblos Libres y de esta manera puedan entrar en guerra. Si has impedido que mueva la Compañía más de una vez por turno, puede utilizar algunos de sus dados de Acción para Activar a algunas naciones y que entren en guerra, de esta manera podría enrolar algunas tropas para detener tus ataques. Esto sucede especialmente en la sección noreste del tablero, donde el Reino del Bosque y Valle se encuentran cerca y sus unidades pueden utilizarse para proteger a ambos. Esto podría obligarte a poner pronto en juego a los esbirros para conseguir esos dados de Acción adicionales que necesitas para acabar con las naciones o cambiar de objetivos.

Si crees que las cosas no funcionan bien de ninguna de estas dos maneras, siempre puedes tomar el camino de en medio; pon pronto en juego a Saruman por su dado adicional y amenaza Rohan. Junto con la carta de suceso “Lengua de Serpiente”, probablemente Rohan caiga pronto. Con esta propuesta puedes decidir si dedicas muchos o pocos esfuerzos a la Caza. Y más tarde, cuando lo consideres oportuno, puedes poner en juego al rey Brujo cuando lo necesites. De esta forma, el hecho de que active todas las naciones de los Pueblos Libres no importará demasiado, ya que en cualquier caso se Activarían cuando las atacases.

Los Esbirros pueden ser utilizados de muchas maneras. Intenta encontrar la que se ajuste a tu estilo de juego y asegúrate de que no mueren. Si está disminuyendo deprisa el número de tropas que tienes atacando un Bastión, no te excedas y acabes con un ejército compuesto por el Rey Brujo, tres Nazgûl y sólo dos unidades regulares que son exterminadas cuando los defensores asediados hacen una salida heroica. Si parece que la situación se te va a ir de las manos, desconvoca el ataque y utiliza un dado de Personaje para recolar al Rey brujo y a los Nazgûl antes de intentarlo de nuevo.
Escrito por Kristofer Bengtsson
Traducido por Daniel Hidalgo