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Discurso de ingreso de Arturo Pérez-Reverte
en la Real Academia de la lengua.
El
Habla de un Bravo del Siglo XVII.
Homenaje a Manuel Alvar
Señoras y señores académicos:
Estar aquí esta tarde es favor altísimo y honra
siempre codiciada, en palabras que son venerables en este recinto. Aunque
ese favor y esa honra yo no los hubiera codiciado nunca, ni los imaginara
siquiera, hasta que ilustres miembros de esta institución, a la
mayor parte de los cuales no conocía sino por su prestigio, trabajo
y magisterio, me hicieron el inmenso honor de proponer mi nombre para
ocupar el sillón de la letra T. Eso me ha colocado en una doble
incomodidad. Primero, por encontrarme hoy aquí, en lugar de otros
escritores cuyo trabajo admiro y respeto. Y también porque quien
me precedió en el sillón que hoy ocupo fue el profesor don
Manuel Alvar. Cualquier orgullo o satisfacción que yo pueda sentir
por hallarme aquí se templa y hace modesto ante su obra y su recuerdo.
Con profundo respeto y agradecimiento, como escritor que
trabaja con la lengua española que el profesor Alvar tanto amó,
tengo que recordar a mi insigne predecesor en este sillón que me
dispongo a ocupar. Y por si no bastara el inmenso caudal de su obra, y
mi deuda (nuestra deuda) con ella, tengo el privilegio de que algunos
de sus discípulos, de esas decenas de miles que tiene repartidos
por el mundo de habla hispana, sean mis amigos; y en boca de ellos obtuve
hace tiempo la costumbre de pronunciar siempre el nombre de don Manuel
Alvar con veneración absoluta. Es difícil contar todo lo
que hizo. Sería más fácil hacer recuento de lo que
no hizo, al mencionar la obra de este pionero en la globalización
de la filología española.
Doctor honoris causa de 25 universidades, adelantado en el
estudio del español del sur de los Estados Unidos y en el análisis
de la sociolingüística al estudiar el español de las
Canarias, el hondo saber de aquel maestro indiscutible de la dialectología
española abarcó historia de la lengua, sociolingüística,
toponimia, literatura contemporánea, literatura medieval, cronistas
de Indias, fonética, poesía popular, lengua y literatura
sefardí, y culminó en la titánica obra de los atlas
lingüísticos, donde trazó la casi totalidad de la geografía
del español; con especial atención a esa América
que, en sus propias palabras, fue su ventana, desde el norte del río
Bravo hasta la Tierra del Fuego, desde Puerto Rico hasta Ecuador. Y entre
sus 40.000 páginas escritas y 859 títulos publicados, dos
de esos títulos pueden considerarse un manifiesto oportunísimo
para estos tiempos y esta Casa: Variedad y unidad del español,
y La lengua como libertad.
(...)
Discurso
de ingreso completo en Acrobat PDF
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