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En Días oscuros, Stella Olemaun, la viuda del sheriff de
30 Dias de Noche, continúa su empresa de aniquilar a los
no muertos en la guerra que empezó en Alaska. La acción
se traslada a las perversas calles de Los Angeles y, si bien ahora
la noche llega una vez al día, apenas un destello de sol
llega a iluminar una palmera. Aquí, la oscuridad misma se
convierte en un personaje vivo, que respira. Es una oscuridad frondosa,
hiperdinámica y visceral, brutalmente iluminada por los
destellos del cañón de las armas esparciendo vísceras
y los serrados, afilados dientes de la muerte.
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