Desde su castillo sobre las calles de Rel Mord, capital
de Nyrond, el rey Lynwerd I se reconforta en la seguridad de su futuro
y el de Nyrond. Ha conseguido recuperar su nación del borde
de la ruina tras los años de guerras que han asolado pueblos,
ciudades y gentes. En el sur, la bahía de Relmor se ve plagada
por barcos de la marina real en lugar de barcos pirata. El rey Lynwerd
cree en el amor de su pueblo y pretende recompensar su adoración
recuperando la grandeza que Nyrond había conocido en el pasado.